domingo, 17 de febrero de 2013

Cursos y Talleres




Tips acerca de la meditación.

Primero que nada, debes saber que está demostrado científicamente, el efecto que la meditación tiene sobre la salud, la longevidad, el rejuvenecimiento, así como en el fortalecimiento de nuestra aura.  Con la práctica y el tiempo, la relajación y la meditación tienden a producir un estado de normalización de las funciones corporales.  El corazón se ve sometido a un menor esfuerzo, el oxígeno llega a cada célula de forma más eficiente, beneficiando a todos nuestros órganos internos, normalizando la tensión arterial, y aumentando las ondas cerebrales alfa y theta, favoreciendo un estado de calma y claridad mental.
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     Es recomendable  que comiences practicándola  durante unos diez o quince minutos, y luego,  ir aumentando el tiempo progresivamente. Puedes utilizar un cronometro.
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    Escoge la hora del día que sea más conveniente para ti, bien sea temprano en la mañana, o antes de irte a la cama (sin embargo cualquier hora del día es buena).  Con la práctica, podrás hacerlo incluso mientras viajas en el subway.
·         Busca un lugar tranquilo, alejado del ruido y de las interrupciones. Desconecta tu teléfono.
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    Adopta una posición cómoda, teniendo la espalda recta, pero no tensa, puede ser en un sofá, una silla, en el piso, utilizando cojines, pero nunca acostado en la cama, porque seguro te quedarás dormido.
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    Lleva un chal blanco (no sintético), por encima de tu ropa (nunca de color negro), colocado sobre los hombros. El chal hará que sea más fácil lograr el estado meditativo, ya que cada vez que lo uses, este se cargará de energía.
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    Nunca medites a oscuras, enciende una vela o una pequeña luz.
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   Coloca música relajante. Son excelentes los cantos gregorianos, pero si no te gustan, utiliza cualquier pieza clásica, como la Sinfonía Pastoral de Beethoven, o el Requiem de Mozart (es mi favorito). Podrías utilizar también un CD con el mantra del OM, ya que es el más  poderoso de todos los mantras.
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   Durante la meditación, además de relajarte, puedes atender al ritmo de tu respiración, o sencillamente quedarte contemplando el desfile de tus propios pensamientos, sin tratar de seguirlos, ni de detenerlos.
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     Respira en forma pausada y tranquila por la nariz, siente como el aire puro ingresa a nuestro organismo en la inspiración y sale con las toxinas en la expiración.

Fases de la meditación: Es conveniente que grabes un cassette, con un fondo de música relajante, y tu voz pronunciando cada una de las oraciones por cada fase de la meditación, dejando el espacio entre cada fase, para sentir.

·         Establece una protección

Cuando meditamos, nuestro Ser se encuentra en una situación abierta y receptiva, por lo tanto, es importante antes de empezar a meditar, asegurarte de invocar una luz protectora en torno tuyo. Una vez relajado, empieza por ponerte dentro de una burbuja de luz dorada. Visualízala cubriéndote por todos lados, por arriba, por abajo, por delante, por detrás, por cada lado. Siente como te envuelve esta luz dorada, y siéntete protegido, mientras pronuncias la siguiente oración:

“Envuélveme con una burbuja dorada de luz protectora. Pido que esta luz me envuelva y me mantenga perfectamente protegido”

Siente y disfruta esta protección, por aproximadamente entre unos dos a tres minutos.

·         Conéctate con tu yo superior

Durante esta fase, coloca tus manos sobre el centro emocional (sobre la boca del estomago), la derecha sobre la izquierda, para polarizar la energía a medida que fluye a través de ti.  Ahora sitúa tu atención en el punto del Yo superior, a unos sesenta centímetros por encima de tu cabeza. Para esto, conéctate con tu Yo superior. Llegado a esta conexión, es bastante probable que sientas una gran euforia. 

Quédate sintiendo y disfrutando de esta maravillosa experiencia, y cuando estés listo, pronuncia la siguiente oración:“Padre Celestial. Santa Madre de Dios, eleva mi consciencia hasta Tu consciencia para que me haga uno contigo. Ruego recibir lo que necesito y lo que conviene que sepa ahora ”Mientras pronuncias estas palabras, pon tu atención en el punto del Yo Superior, haciéndote uno con tu Esencia Divina.

·         Pide que la luz descienda hasta ti

Una vez que hayas establecido la conexión  con el Yo Superior, pide verbalmente que descienda hasta ti, la luz Divina. Visualízala descendiendo en un rayo de luz hasta tu Yo Superior y luego irradiándose hacia debajo de tus centros de energía y tu aura. De tres a cinco minutos por cada rayo, es suficiente. Visualiza el color de este rayo de luz, dependiendo de lo que quieres y necesitas en ese momento:

Rojo naranja: purificación, limpieza.
Blanco azul: nueva fuerza vital, sanación.
Rosa oscuro: amor espiritual, compasión, confianza.
Purpura o violeta: paz divina, aquietar la mente y las emociones.
Verde esmeralda: equilibrio y armonía.
Amarillo limón: concentración, ayuda en los estudios.
Turquesa: prosperidad, abundancia.

Pronuncia la siguiente oración meditativa: “Pido que descienda la llama (di el color que deseas) a todos los niveles de mi consciencia, trayéndome (pide la cualidad en concreto que deseas que te traiga la luz)”

Visualiza como todo tu ser, tus centros de energía están completamente llenos de la luz coloreada que solicitas, ve y siente como se irradia esta luz en todas las direcciones.

* Arraigo

Luego de recibir la luz, quédate quieto y en silencio durante unos minutos, para que quede arraigada en tu Ser. Pide que se fije en cada uno de tus centros energéticos, sellándolos de luz. Pronuncia la siguiente oración:
“Pido que la luz que acabo de recibir quede protegida, sellada y fijada en mis centros y en todos los aspectos de mi aura. Te doy las gracias por hacer esto posible, así sea”

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